domingo, 10 de junio de 2012

NOSOTROS LOS PODRIDOS, CONGELADOS E INCENDIARIOS


A mí lo que más me subleva de los problemas que están ocurriendo en Espinar y Cajamarca es que venga una camarilla de políticos y militares a decirnos que todo un pueblo que se ha congregado contra la minería sea un puñado de “revoltosos” y “extremistas radicales”. Déjense de cosas: si de extremismos radicales hablamos, ¿qué mayor radicalidad fría que un Estado no cuide a los suyos y el presidente se vaya a ver un partido de fútbol —perdido ha tiempos— para que nos olvidemos de los muertos en Espinar? ¿Qué más extremismo que se envíe a muchachos al VRAE y se les abandone a su suerte? Ya, pues, no nos sigan contando cuentos que ya estamos demasiado trajinados en esta llamada “democracia” de la República del Perú.

Nuestro presidente es un “amigo” que conoces en el Facebook o a través del Twitter, que, de cuando en cuando, se le ocurre mandar un mensaje para los que usamos estas redes, y para los que no, porque no tienen acceso, aparece en un asentamiento humano inaugurando obras de agua y desagüe como para que nadie diga que discrimina a las gentes del Perú. Otro que ha aprendido a usar las redes e ir a partidos de fútbol cuando el país enardece es el premier Oscar Valdés, quien, para demostrarnos su cultura en este país de incultos, podridos e incendiarios, nos cita al historiador Jorge Basadre. Me quedé pensando cuál de sus citas citables lo definirían: ¿una chacrita, la defensa de sus iguales, o una lluvia de bombardas en el cielo?

Pero volviendo a nuestro presidente. Ahora anda en encuentro cumbre, en Chile; sin embargo, las papas aquí queman, pues, y algo tendrá que responder, digo, porque ¿cómo le hacemos con los muertos semivivos, señor presidente: con la muchacha de Cajamarca que dejaron inconsciente sus policías, o el camarógrafo que desnudaron y golpearon ante nuestros ojos por quitarle una cámara? Si no se ha enterado, ya pasaron las épocas de dictaduras salvajes, aunque aquí todo lo justifican con la defensa de la democracia y el plan económico. ¿Es esa la gran transformación? Vaya, vaya.

Según lo que he venido escuchando en los medios de comunicación, para que la democracia persista en este país, debe caer todo el peso de la ley sobre esos revoltosos. En fin, son las cosas que siempre dicen y escriben nuestros medios de comunicación cada vez más cínicos. Pero, entonces, aquí habrá una masacre, porque no son “unos cuantos”, son muchos, muchísimos los que han tomado las calles de esos lugares. Y, como para agudizar más las contradicciones, los políticos los llaman “manipulables” o “revoltosos” y “radicales”, sujetos concebidos como meros receptores de ideas, como si el sufrido día a día no les confirmara que es justo lo que piden.

En nombre de esta “democracia” del Tercer Mundo, se han cometido muchas injusticias y crímenes. El día que la democracia sea, por fin, una palabra amplia y justa, y la ley no sea un mero yugo que se impone solo a quien conviene, nosotros, los incendiarios, podridos y congelados —o como quieran llamarnos—, seguramente dejaremos de escribir sobre estos asuntos. Antes de que eso ocurra, será bastante difícil que suceda, porque lo que ellos —los de arriba— llaman “diálogo”, en medio de un estado de emergencia y un alcalde en prisión, yo lo conozco con otros términos: imposición y amedrentamiento. Dudosa semántica la de los poderosos.

Nuestro "amigo" del twitter

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